Truco: Hardware Y Altas Temperaturas En el verano, los equipos informáticos pueden sufrir importantes cambios climatológicos en su ambiente que, en muchas ocasiones, conllevan fallos en el hardware y pérdidas de información. El buen funcionamiento y la potencia de los dispositivos electrónicos que componen los ordenadores están íntimamente ligados a la temperatura. Ya de por sí, el flujo de la corriente eléctrica -a su paso por los semiconductores-, produce una pérdida de energía que se transforma en calor. Este cambio de temperatura en los dispositivos, debido a su propia naturaleza, puede incrementarse cuando las condiciones ambientales son adversas. Los dispositivos electrónicos que sufren aumentos de temperatura excesivos tienden a disminuir su capacidad de proceso, lo que suele desembocar en pérdida de productividad y en continuos errores en el sistema. Igualmente, puede conllevar la degradación de los componentes físicos e, incluso, su destrucción. Para prevenir los aumentos de temperatura, y ayudar a la evacuación del calor, los equipos informáticos suelen estar equipados con disipadores y ventiladores. De hecho, si tenemos ocasión de ver el interior de un PC podremos ver un pequeño ventilador acoplado a un disipador bajo el cual se esconde el procesador (elemento clave del equipo especialmente sensible a las altas temperaturas). Otros elementos refrigeradores son: el ventilador de la fuente de alimentación; disipadores de calor que forman parte de la placa base, y ventiladores adicionales acoplados a los discos duros o situados entre las tarjetas conectadas al equipo. Además de revisar el correcto funcionamiento de los ventiladores es necesario que la temperatura ambiente no sea excesiva, evitando focos de calor y la radiación directa del sol sobre el equipo. También debe vigilarse que las rejillas de ventilación, a través de las cuales el equipo respira, se encuentren totalmente despejadas, facilitando, así, el flujo de aire.
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